En estos días tan fríos recurrimos a esa manta que tan calentita nos parece mientras estamos en el sofá porque nos proporciona calor, pero ¿es la manta quién transmite ese calor? ¡Aquí os lo resolvemos!
Como bien sabréis todos, la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, y el calor es energía. Por ello, el calor no puede aparecer de la nada, sino que tiene que venir de algún sitio. Cuando algo se calienta es porque otra se está enfriando y perdiendo calor. Sin embargo, cuando nos tapamos con una manta, no le estamos robando calor, sino que la manta está impidiendo que nuestro cuerpo pierda calor.