¡Buenos días!
La falacia de hoy es muy escuchada y bastante desagradable. Este mito lleva con nosotros desde años inmemorables. Sea verdad o no, lo podemos escuchar, ver o leer en numerosos libros y películas.
Lea con atención y de esta forma la próxima vez que lo escuche podrá argumentar porque este mito es falso.
La primera razón es que cuando morimos, como todos sabemos, el corazón deja de latir y la sangre deja de fluir por nuestro organismo. Las células también mueren en muy poco tiempo, incluidas las que hacen crecer el pelo y las uñas. Por lo tanto, es una imposibilidad biológica.
